Diversificación del financiamiento

En la primera parte del año el principal índice del mercado de valores de Estados Unidos, Standard & Poor’s (S&P 500), logró su máximo histórico. La Bolsa Mexicana de Valores (BMV) llevó a su principal indicador, el S&P/BMV IPC, a niveles que no lograba desde septiembre de 2018.

Algunas emisoras como el ferrocarril Kansas City Southern (KSU) alcanzaron a finales de marzo su máximo histórico en el NYSE de 266.98 dólares; en México, Traxión logró la cotización récord en la BMV a principios de abril.

Este ambiente del mercado de valores se combina con una baja de las tasas de interés de los bancos centrales, como el Banco de México (Banxico) que mantiene su tasa de referencia en 4%, mientras que la Reserva Federal de los Estados Unidos (Fed) la mantiene en niveles ultra bajos de 0 – 0.25%, esto como una medida para impulsar el crecimiento de la economía, que en ese país se estima a 6.5% para 2021.

En el caso de México, la combinación de tasas bajas y un incremento en la inflación en marzo de 4.67%, motivaron que los CETES, el certificado de deuda emitido por el Gobierno federal, se ubiquen en una tasa negativa en términos reales, es decir, después de la inflación. “Si además quitas el impuesto la tasa real cae a -1.60%, eso significa que los CETES no te está ayudando a mantener el poder adquisitivo de tu dinero”, planteaba Luis Gonzali, codirector de inversiones de Franklin Templeton Investments en su cuenta de Twitter.

El escenario anterior motiva a que los inversionistas se encuentren en la búsqueda de nuevas opciones. En conjunto con esto y frente a la recuperación económica, las empresas necesitarán de fuentes de financiamiento competitivas y diversificadas, ahí el mercado de valores puede ser una opción real.

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