Agilización del crossborder requiere más que infraestructura y tecnología

Te presentamos una nueva edición de Diálogos Empresariales de Logística, con el tema: “Logística de la frontera norte; Impactos de la pandemia, crisis económica y T-MEC”:

En el punto fronterizo de Nuevo Laredo (Tamaulipas) – Laredo (Texas) pueden llegar a cruzar en actividades de importación y exportación hasta 12,000 unidades de carga diariamente, esto le convierte como el más importante en la actividad comercial entre México y Estados Unidos, y uno de los más activos a nivel mundial.

Ante el impacto que pueda tener el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), así como la recuperación económica que se espera después de la pandemia del COVID-19, protagonistas en la actividad comercial entre ambos países identificaron los elementos que deben atenderse, esto dentro de la edición 18 de Diálogos Empresariales de Logística.

“En un análisis que se realizó para Arizona, se identifica que si por cumplir con el valor de contenido regional del T-MEC en la industria automotriz, sólo 10% de las empresas que están en Asia se instalaran en México, el tráfico crossborder incrementaría en 50%, de ahí que se requiere la agilización comercial”, alertó Juan Carlos Villa, director regional para América Latina del Texas A&M Transportation Institute.

Datos del Buró de Estadísticas del Transporte (BTS) refieren que en 2019 el número de cruces entre México y Estados Unidos por todos los puertos fronterizos sumaron 12.9 millones de operaciones.

“Uno de los elementos que genera incertidumbre en el intercambio comercial es el tiempo de cruce, no existe confiabilidad en los tiempos y logísticamente las empresas no se pueden adaptar”, abundó Juan Carlos Villa.

Esto lo secundó Raúl Trad, director del Fideicomiso del Puente III de Nuevo Laredo, quien aseveró que el lunes 20 se operaron 6,700 cruces y el tiempo promedio fue no más de una hora, el martes 21 con 6,000 camiones operados se tuvieron tiempos de espera de más de cuatro horas.

Esta situación llevó a Carlos Fernández, director general de Transportes FEMA, a comentar que la lentitud es una combinación de infraestructura, procesos y personal, “los administradores de los puertos no tienen personal suficiente y esto es más grave cuando la revisión está muy focalizada hacia Estados Unidos por un tema no sólo de droga, sino de terrorismo”.

Y son precisamente los riesgos los que llevan a incrementar los procesos de revisión, “debería analizarse que esos procesos no afecten los flujos de comercio, y para ello la tecnología podría ser una alternativa, pero también la voluntad de las autoridades de ambos países”, expresó Roberto Pérez, ceo de Forza Transportation.

En el renglón de la confianza, Raúl Trad destacó que a partir de la tecnología se podrían hacer revisiones más certeras del lado mexicano para contribuir al descongestionamiento de la frontera, y que en línea las autoridades de los Estados Unidos puedan dar fe de esas revisiones.

“Se puede trabajar en no esperar que las unidades lleguen físicamente a la frontera para tener esa visualización y conocimientos de los embarques, pero esto requiere de confianza mutua”, acotó Juan Carlos Villa.

En el caso de desarrollo de infraestructura no basta con el esfuerzo de un lado de la frontera, los carriles de salida (para ingreso a Estados Unidos) también requieren ser ampliados, esto motiva que se tengan congestionamientos lo mismo en Nuevo Laredo, que Tijuana o Ciudad Juárez, describió Víctor Martínez, director general de Servicios de Transporte Internacional y Local (STIL).

Urge tomar decisiones en cuanto a estas acciones, como explica Roberto Pérez el beneficio de la agilización comercial en la frontera sur de Estados Unidos (norte de México), tienen un impacto en toda la región de Norteamérica.

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