Lalamove y la historia de un nuevo comienzo en medio de una crisis

Poco más de 14 mil kilómetros y todo un océano separan a Hong Kong de México. Desde aquellas tierras asiáticas llegó Lalamove, una plataforma de tecnología que ofrece soluciones de entregas exprés de paquetería, pero su historia comienza en un periodo crítico para el país latinoamericano y para todo el mundo también.

La hongkonesa anunció el inicio formal de sus operaciones en México en febrero pasado, justamente en el preámbulo del arribo del nuevo coronavirus al país y con la mira puesta en las necesidades de entregas para la última milla entre pequeñas y medianas empresas o directamente para el consumidor final.

“En México ya hay muchos competidores”, admitió Christophe MIlhéres, country manager de Lalamove México, en entrevista con T21, quien reveló que parte de su estrategia ha sido una investigación exhaustiva del mercado local en distintos niveles.

“La primera cosa que hicimos llegando a México fue, literal, ir a la calle y hablar con los socios conductores que veíamos, con gente que realiza entregas, para poder entender bien el mercado, cuáles son las necesidades tanto del punto de vista del socio conductor, como del cliente”, aseguró.

Este país es el segundo en Latinoamérica en el que monta sus servicios (Brasil fue el primero un año antes) y en donde, por ahora, mantiene actividad en Ciudad de México, Toluca (Estado de México), y más adelante, aún sin fecha, planea extenderlos hacia Guadalajara y Monterrey.

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Tras el “éxito” que ha obtenido en países del sudeste asiático, la firma busca aplicar más bien una tropicalización de su producto, tomando en cuenta las diferencias entre los mercados donde tiene actividades y, por supuesto, los retos logísticos locales (como los temas de movilidad y regulaciones, por mencionar algunos).

Su modelo de negocio se basa en la incorporación de “socios conductores” que una vez que son calificados y se adhieren a sus políticas de servicio, circulan por las calles y avenidas en sus motocicletas o unidades de hasta 1.5 toneladas a la espera de una solicitud de transporte “on demand” (bajo demanda) o quizás para entregas más planeadas con los clientes de Lalamove.

“Al día de hoy el repartidor se lleva el 100% de la entrega, porque apenas llegamos y queremos entender muy bien el negocio; que todos los socios conductores puedan probar nuestra plataforma. Es muy bueno tener el respaldo de la casa matriz en Hong Kong”, aseguró el directivo de origen francés.

Incluso, MIlhéres adelantó que se encuentran en pláticas con empresas de mensajería y paquetería más grandes, con los que planea extender sus servicios dada la flexibilidad de su sistema de entregas, así como las innovaciones tecnológicas que ahí concentra (sistema de monitoreo de GPS, optimización de las rutas, entre otros).

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Aunque en crisis, la llegada de Lalamove a México no pudo ocurrir en mejor momento, dada la circunstancia que ha obligado a que las personas tomen un distanciamiento social, lo que ha disparado las ventas a través del comercio electrónico y, por ende, la demanda de servicios de entrega de última milla, un impulso que no todas las empresas tienen al comienzo de sus operaciones.

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