Estafeta amplía planes de inversión por efecto COVID-19

A mediados de mayo pasado, en los días previos al Hot Sale, la mayor campaña de ventas en línea en México, la firma de servicios logísticos, Estafeta, ya calculaba que el volumen de paquetes en sus almacenes se había incrementado entre un 30% y 40%, motivado por el exponencial crecimiento en las compras electrónicas que realizaban las personas ante el distanciamiento social que llevó a millones a trabajar desde casa, una medida para evitar el contagio del nuevo coronavirus.

Así como a otros operadores logísticos nacionales y extranjeros, la intempestiva demanda de servicios de entrega para la última milla del e-commerce tomó por sorpresa a esta empresa mexicana, quien en febrero de este mismo año anunció la inversión de 210 millones de pesos (mdp) en la renovación de su flota de unidades pesadas entre las marcas Volvo y Daimler.

Los 210 mdp formaban parte de los 664 mdp que Estafeta tenía marcado en sus planes de inversión para este año, un monto total que se dividía en 79.7 mdp en tecnologías de la información (TI), 456.2 mdp para transporte y 128 mdp para la parte de la infraestructura.

“[Sin embargo], el presupuesto que hicimos para este año ya no cuenta (…) como lo veo, invertiremos más de lo que era el plan para este año (…) el tema importante va a ser construir la capacidad adicional que se requiere y esa la vamos a aumentar aún más en las siguientes semanas (…) ante todo vamos a aumentar nuestra capacidad de entrega”, aseguró Ingo Babrikowski, director general de Estafeta, en entrevista con T21.

De acuerdo con el directivo, el incremento en la inversión para este año se calcularía en un 25%, atendiendo la expectativa de que el comercio electrónico continúe mostrando una intensa actividad; aunque Babrikowski encuentra una brecha importante entre lo que sucede en el país comparado con otras latitudes, como la europea.

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El director general de Estafeta observa similitudes en los comportamientos de consumo en ambas regiones, en cuanto a las caídas en los movimientos de paquetes entre empresas (B2B) y el incremento en la entrega directa a consumidor (B2C), pero a diferencia del mercado en el Viejo Continente, en donde las compras se orientan hacia el consumo de bienes básicos para la sobrevivencia, en México la adquisición de productos tomó una composición más bien amplia hacia otros segmentos.

“Esto realmente nos explica que el mercado todavía es muy inmaduro”, aseguró Babrikowski, quien, por otro lado, observa una mayor participación, aunque de manera muy acelerada, de muchas empresas en buscar colocar sus productos por la vía digital, ahora que millones de personas han realizado sus primeras compras en este canal.

La expectativa de que el comercio electrónico mantenga esta intensa actividad en el país y se traduzca en una mayor demanda de los servicios de Estafeta, se basará en los cambios que el sector del retail tendrá que aplicar en sus tiendas físicas, como medidas de sana distancia en los espacios destinados a la venta, lo que podría motivar una menor afluencia a plazas o centros comerciales, por ejemplo.

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“Aquí el tema es que hay que estar consciente que éste es un sector para el transporte menos rentable (el e-commerce), porque las paradas son entregas de un paquete, cuando antes en un comercio se entregaban 5 o 10 cajas en una sola parada, entonces esto afecta en el margen final y creo que ahí está el reto. Y creo que vamos a ver cambios en la forma en cómo entregamos los envíos, se van a tener que buscar formas de consolidar para bajar costo, ese es el principal reto”, advirtió Babrikowski.

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