Blindar la cadena de suministro, un reto tecnológico

En un país como México las empresas podrían estar ayudando a que se cometan delitos, como la trata de personas, en algún punto de su cadena de suministro sin saberlo.

Entre los motivadores de este problema se encuentra el que las compañías carecen de una visibilidad más profunda de sus actividades, por ejemplo, en el transporte o almacenamiento de sus productos o mercancías.

El problema se vuelve mayúsculo cuando la empresa es descubierta ya que, a pesar de su presunta inocencia, una reputación “mala” ante el mercado sería un gran obstáculo que sortear si busca una mayor trascendencia en su ámbito.

“En general hay poco conocimiento, poca aplicabilidad de tecnologías en lo que se refiere al monitoreo de la cadena de suministro. Hay pocas empresas que han avanzado de manera completa en el uso de tecnologías para poder asegurarse de que no estén coadyuvando con delitos de ninguna naturaleza”, dijo Adrián Sánchez, Director de Estrategia de LexisNexis Risk Solutions para América Latina y el Caribe, en entrevista con T21.

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Esta mayor visibilidad de la cadena de suministro de las empresas no sólo se trata de monitorear en tiempo real a los vehículos o saber cuántos y cuáles SKUs se tienen en una bodega. También se trata de conocer a los proveedores y sus terceros relacionados con los cuales las empresas tienen una relación directa e indirecta.

“Tenemos que usar tecnologías como el Big Data que nos permite procesar toda esta información y extraer inteligencia o esta misma información que nos puede ayudar a tomar decisiones”, dijo.

Hoy en día la introducción de este tipo de tecnologías en las empresas ya no se topa con una barrera en el tema económico (precio), sino más bien con su aplicación y el personal capacitado para llevar a cabo la debida diligencia.

Para alcanzar los niveles esperados en esta vigilancia de la cadena de suministro con el apoyo de tecnologías como el Big Data, los primeros pasos son entender cómo funciona, cuáles beneficios puede traer y cómo esta tecnología se va a incorporar a cada uno de los procesos en la empresa, de acuerdo con el directivo.

Se trata, entonces, de crear o desarrollar departamentos en las empresas que tengan la única función de velar por el cumplimiento de los nuevos procesos y verificar que en los resultados de los análisis de riesgos se estén evitando relaciones “malignas” con proveedores o terceros implicados, además de tomar las mejores decisiones en el ámbito logístico y de transporte.

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En otras latitudes como en el estado de California, Estados Unidos, la regulación exige llevar un monitoreo de los proveedores de las empresas.

“Hay un que tener una cabeza que se responsabilice de las acciones de cumplimiento que se da más en un tema de revisión regulatoria, que se asegure que se están cumpliendo con todos estos requisitos y que se asegure que se estén cumpliendo todos los procedimientos y políticas internas. Pero además debe tener un soporte tecnológico”, dijo Adrián Sánchez.

En México, en sectores como el financiero la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), el ente regulador de esta actividad, emite certificaciones para personal bancario que se dedica a realizar este tipo de monitoreos.

Pero de no contar con estas modificaciones internas, las empresas no sólo podrían estar participando en trata de personas, sino en otros delitos como lavado de dinero o financiamientos a grupos delictivos, a través de estas empresas proveedoras o sus terceros implicados. Una situación que la tecnología promete apoyar en el cambio.

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