Tragicomedia aérea mexicana

Primer acto (el encono). A escena ingresan los cinco candidatos a la Presidencia de la República. Uno de ellos es Andrés Manuel López Obrador, puntero en las encuestas hasta el cierre de esta edición, quien discrepa de los demás aspirantes y otros políticos sobre la viabilidad y continuidad en la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM), principal proyecto de este sexenio.

El debate olvida un tema esencial en la vida del país: la transportación de carga vía aérea, la saturación en el recinto actual y las afectaciones logísticas hacia las empresas.

Las declaraciones de AMLO de poner a revisión todos los contratos del NAIM, 321 al cierre de 2017, chocan también con la cúpula empresarial involucrada en el proyecto. Entre ellos Carlos Slim Helú, quien tiene relación con tres contratos (como el diseño arquitectónico del aeropuerto) bajo la figura de consorcio, donde se encuentran Carso Infraestructura y el despacho de arquitectura de su yerno, Fernando Romero.

Mientras tanto, el Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México (GACM), empresa de participación estatal mayoritaria concesionada por la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), continúa administrando la construcción del NAIM, junto con los líderes privados del proyecto, a semanas de la contienda electoral e incluso a varios meses del ascenso de la nueva figura presidencial, en diciembre de 2018.

Para revisar el segundo y tercer acto de esta tragicomedia aérea mexicana, te invitamos a revisar la versión electrónica de la revista impresa de T21 en su edición de mayo, sólo da clic aquí.

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