Dachser mueve “gigantes” por mar y tierra

Transportar una planta móvil de asfalto de 42.5 toneladas en una misma pieza, de Brasil a México, es una tarea con un alto grado de desafíos logísticos.

La compañía suiza Ammann requirió a mediados de octubre pasado que su operador logístico 3PL, Dachser, coordinara lo trabajos para entregar en tiempo y forma.

Eduardo Fernandes, Gerente de Sucursal del sur de Brasil de Dachser, comentó en entrevista con T21 que la historia logística comienza desde la planta de producción de Ammann instalada en el estado de Rio Grande del Sur (colindante con Uruguay).

Son poco más de 35 kilómetros que separan esta fábrica de Porto Alegre, hasta donde la planta móvil de asfalto fue transportada vía terrestre con el apoyo de un socio autotransportista, en este caso con equipo especial para su arrastre.

Llegando al puerto, la planta móvil de esfalto –con un metraje cúbico de 320 metros- fue embarcada en un periodo de 20 minutos con el apoyo de un Tug Master a un barco Ro-Ro de Wallenius.

“(Sin embargo) el transporte en general lleva dos días, pero la preparación 12 o 15 días para arreglar todas las partes involucradas”, desde permisos y licencias con autoridades (para carga sobredimensionada) y la coordinación con los socios transportistas terceros (terrestres y marítimos), detalló Fernandes.

Entre los obstáculos que se pueden topar hasta esta parte de la operación son las lentitudes burocráticas y los papeleos en aduanas, por el lado administrativo; en el operativo, en ocasiones la alta marea en los puertos provoca que las rampas de los Ro-Ro se encuentren más inclinadas de lo normal, lo que genera retrasos a la hora de abordar el barco.

“Siempre tenemos un ingeniero que hace todo el acompañamiento cuando la carga llega al puerto, su almacenaje y la operación con el barco. Con éste no fue posible (y) tuvimos que reprogramar”, dijo.

Fernandes hizo hincapié en que en este tipo de operaciones una ventaja es hallar a los socios terceros con especialidad en estas cargas y que todos sean comprometidos con los tiempos y responsabilidades en el manejo.

En esta ocasión, la carga llegó al puerto de Veracruz tras 22 días de resolver cuestiones administrativas y el traslado respectivo.

Dachser realiza este tipo de movimientos con Ammann en otras partes de América Latina, como Argentina, Perú y Colombia, y conoce que “cada país tiene leyes y restricciones diferentes; y la fiscalización en aduana es compleja porque a veces una carga se puede quedar por 30 o 40 días esperando la autorización del otro país”.

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