¿Prosperarán las Zonas Económicas Especiales?

Un entorno aduanero especial con acceso a insumos libres de aranceles e impuestos; inversión en infraestructura; e incentivos fiscales como reducción y exoneración de impuestos corporativos, en compañía de un entorno administrativo favorable, son los desafíos para la consolidación de las Zonas Económicas Especiales (ZEE), de acuerdo con el Centro de Investigación para el Desarrollo (Cidac).

De un estudio realizado por la entidad se desprende que la iniciativa tiene el propósito de establecer las bases de la política industrial que contribuya a la integración de los procesos de innovación a los nuevos flujos comerciales hacia el mercado asiático.

“No obstante, resulta importante destacar cómo la aprobación de la Ley y la creación de las ZEE serán insuficientes para detonar el crecimiento y, especialmente el desarrollo económico y social de estas regiones, si no se atienden sus problemas históricos estructurales, cuya resolución es esencial para el desarrollo industrial de cualquier área geográfica”, destaca el documento.

Según la iniciativa de Ley Federal de Zonas Económicas Especiales (ZEE) impulsada por el Ejecutivo, las tres regiones planteadas para ser ZEE son el corredor interoceánico del Istmo de Tehuantepec y municipios colindantes con los puertos de Lázaro Cárdenas y Madero (Chiapas); con lo cual se involucra a seis entidades: Michoacán, Guerrero, Oaxaca, Chiapas, Veracruz y Tabasco.

De este modo, el análisis del Cidac agrega que la decisión de una empresa para invertir no sólo evalúa los aspectos comunes del modelo de ZEE (facilidades fiscales y de infraestructura), sino toma en consideración características como el Estado de derecho, la seguridad, el capital humano disponible, los requisitos regulatorios y burocráticos para establecerse, desarrollarse y paulatinamente expandirse.

Así, respecto del Estado de derecho y la seguridad, el estudio del Cidac coordinado por Mariana Meza advierte que el marco regulatorio de las regiones es fundamental, ya que es éste es el que determinará la certidumbre de los inversionistas al establecerse. De acuerdo con Doing Business 2014 del Banco Mundial, de las seis entidades contempladas dentro de las ZEE propuestas sólo Chiapas se encuentra entre las 10 con mejores prácticas regulatorias a nivel nacional.

Por ejemplo, en términos de cumplimiento de contratos -una característica particularmente importante en estas regiones proclives a las disputas comerciales- Guerrero ocupa el lugar 28 y Oaxaca la posición número 29. A ambas entidades les toma en promedio 369 días resolver un conflicto comercial, 1.44 veces más que a Nuevo León o Sinaloa.

Otro desafío en este rubro es que el marco regulatorio genere condiciones propicias, no sólo para la atracción de grandes capitales propios de las llamadas “empresas ancla”, sino también para pequeñas y medianas empresas aptas para el desarrollo de encadenamientos productivos que consoliden el desarrollo de industrias dentro del país.

En términos de seguridad, según el Cidac, destaca la situación de de Guerrero, Michoacán y Oaxaca que, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción de Seguridad 2015 (ENVIPE 2015) cuentan con tasas de incidencia delictivas altas.

Es decir, la violencia e inseguridad son problemas que están lejos de estar resueltos y dificultan la capacidad de producir y transportar bienes dentro de estas nuevas ZEE. La presencia de grupos del crimen organizado y las altas tasas de criminalidad representan costos que no necesariamente se verán compensados por los beneficios fiscales y de inversión dentro de las ZEE.

Por otro lado, el Cidac acentúa que la iniciativa de ZEE prevé facilidades en términos de capital humano, ejemplo de ello es la capacidad de establecer sus propias políticas educativas y curriculares en todos los niveles -previa aprobación de la Comisión Federal Reguladora de las Zonas Económicas Estratégicas- o la determinación de asignar el 20% de un fideicomiso especial, conformado en su mayoría de la recaudación estatal, a un fondo para programas de desarrollo de capital humano.

En este rubro, para los estados de las ZEE en promedio, únicamente 19.7 % de su población tiene la secundaria completa y sólo el 11% cuenta con un título profesional. Esto contrasta, por ejemplo, con el caso de Nuevo León que tiene el 29% y 20%, respectivamente. Es decir, la falta de mano de obra mediana y altamente calificada será un desafío que deberá superarse para garantizar que las empresas puedan encontrar y atraer el capital humano necesario para su actividad.

“Ofrecer incentivos fiscales puede hacer una zona despegar pero no será suficiente para garantizar su viabilidad a largo plazo. Para lograr el crecimiento sostenido y, sobre todo, para transitar de un modelo de crecimiento enfocado únicamente en lo “hecho en México” hacia lo “diseñado en México” e “inventado en México” -y que propicie no sólo las ganancias vía inversión y producción, sino por medio de transferencia de tecnología y agregación de valor- es necesario atender carencias en variables estructurales de establecimiento de un Estado de derecho, seguridad, capital humano y productividad laboral”, insiste el análisis de Cidac.

La respuesta del Gobierno Federal ante estos retos determinará si la creación e impulso de las ZEE será un proyecto económico de largo plazo o se quedará únicamente como un proyecto de corte político que puede generar dividendos hacia 2018, detalla el estudio de Mireya Moreno, Carlos de la Rosa, Ximena López, Rafael Vega y Santiago Martínez.

El Cidac es presidido por Luis Rubio, quien será el conferencista magistral en el 13° Encuentro de Transporte y Logística, con el título: "Oportunidades y problemas hacia el futuro de México". Este se realizará en el hotel Westin Santa Fe los próximos 14 y 15 de octubre.

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