Riesgos y resistencia de la cadena de suministro

¡Una cadena es tan resistente como su eslabón más débil!

La gestión de la cadena de suministro extendida es un proceso de negocio que cruza transversalmente a toda la organización y que atañe tanto a los proveedores como a los clientes y demás actores de la cadena, independientemente de dónde estén localizados, teniendo por lo tanto riesgos comunes y que pueden afectar a todos.

Por ello, cada vez es más necesario la colaboración entre todos los actores que participan en la cadena para compartir riegos y optimizar la resistencia de la cadena de suministro.

Siempre existen riesgos en todas las organizaciones. Todas las sociedades tienen una lista de sucesos potenciales relativos a sus riesgos, clasificados en términos de probabilidad e impacto o consecuencias para el negocio. Sin embargo, son pocas las compañías que tienen planes de contingencia para enfrentarse con éxito a las interrupciones de su cadena de suministro.

En los últimos tiempos, desde la crisis generada por la pandemia de la COVID-19 y la falta de suministros por una demanda mayor a la prevista, hemos fijado mayor atención en el control de los riesgos de la cadena de suministro, debido principalmente, a los desastres naturales, el terrorismo o las distintas crisis político-económicas. No obstante, los riesgos siempre han sido una parte inseparable de cualquier negocio en general y de la gestión de los suministros de la cadena en particular.

Los riesgos en sí mismos aumentan cada vez más debido no solo al crecimiento del negocio global, sino a la gran internalización de los proveedores y clientes, también al tamaño del mercado en donde operamos, porque los productos, cada vez tienen un ciclo de vida más corto, lo cual incide como es lógico en el nivel de riesgo.

Esta globalización de los proveedores, la producción y los clientes componen el denominado triángulo del riesgo.  Cuando esta situación se mezcla en la coctelera con otros riegos como la falta actual de materias primas y componentes, la incertidumbre política y económica, las huelgas o problemas en el transporte y los desastres naturales o sociales, como se han puesto de manifiesto recientemente, hacen que el riesgo de la cadena de suministro aumente.

Podemos asegurar que el problema del riesgo no está simplemente en el fallo del transporte o en cualquier otro elemento de los mencionados anteriormente, que inciden directamente en la gestión de la cadena de suministro. El riesgo real está en la interrupción del negocio y sus operaciones, que implica también a la producción de bienes y servicios, a los sistemas informáticos y a otras aéreas con grandes posibilidades de alteración. Por ello, la redundancia es a veces usada para magnificar el riesgo, pero la situación es más difícil cuando trabajamos con entornos complejos y en cadenas de suministro muy alejadas geográficamente de los puntos de consumo.

Sin duda, tenemos que reconocer que no todos los riesgos potenciales de interrupción o ruptura de la cadena pueden ser identificados, prevenidos o eliminados, puesto que las posibilidades son infinitas. Un objetivo de riesgo cero es inalcanzable, pues la reducción del riesgo no es solo un objetivo sino también un proceso de mejora continua.

La cadena de suministro resistente o resiliente es un concepto que surge en este siglo debido al incremento del riego, la complejidad del mercado y la incertidumbre, haciendo que la gestión de la cadena sea mucho más vulnerable a los distintos tipos de riegos explicados.

Esta resistencia la definimos como la habilidad de todo sistema para volver a su estado o posición original o moverse a uno nuevo más estable que el anterior.

Dado que hoy día las cadenas de suministro son cada vez más globales, los desastres naturales, la falta de materia prima y componentes, los problemas de transporte y los conflictos armados como el actual en Ucrania, cada vez tienen más incidencia en las interrupciones de las actividades de la cadena de suministro y hacen que las operaciones sigan como siempre business as usual no sea una opción ante esas situaciones. Por eso es fundamental mejorar la resiliencia o resistencia de la cadena de suministro para reducir los riegos.

Para aumentar la resistencia en la cadena de suministro debemos basamos en las buenas prácticas contrastadas de su gestión y en los principios básicos de:

  • Para poder identificar y controlar el riesgo de la cadena, siempre debemos trabajar en entornos de colaboración con proveedores, clientes y terceros.
  • La resistencia implica aumentar agilidad y la flexibilidad en la cadena para reaccionar rápidamente ante sucesos imprevistos.
  • La resistencia de la cadena se mejora de forma continua si creamos e implementamos una cultura para la gestión del riesgo en toda la organización.

Finalmente, acordarnos de Santa Bárbara no solo cuando truena, sino anticiparnos, incluyendo la resistencia en los cuadros de mando de la organización como un indicador de éxito de la cadena de suministro.

Te invito a leer mi columna anterior: Contract logistics, demanda creciente

José Luis Galiana es presidente y fundador de RALOG - Red de Ayuda Logística, la asociación española sin ánimo de lucro de los profesionales logísticos, director ejecutivo del Foro Iberoamericano de Logística (FIALOG) y fundador del Foro de Expertos Logísticos (FELOG) de Caleruega. Anteriormente, fue miembro del Comité de Dirección de Unilever (España) en la unidad de negocios de productos personales y del hogar, como director de cadena de suministro y relaciones externas y presidente del Comité de Logística y Transporte en AECOC.

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