Retos y desafíos de la formación logística para afrontar la tecnología emergente

¡La formación nunca fue un destino, sino un viaje sin fin a lo largo de nuestra vida profesional!

Ahora más que nunca, debido a la crisis de la COVID-19, la formación es a medida, con base en las necesidades del alumno y dura toda la vida profesional. Los estudiantes que empiezan se mezclan con alumnos senior en pleno reciclaje profesional.

En España, con una tasa de paro del 16.5% y subiendo, por crisis económica actual, nos sorprende ver como gran parte de la oferta laboral en logística no se cubre por falta de profesionales capacitados.

Esta situación nos lleva a la pregunta de si podemos afrontar el reto de la tecnología emergente acudiendo solo al mercado en busca de nuevos profesionales con capacidades suficientes para cubrir el desafío actual de la tecnología en logística. En mi opinión, creo que no es suficiente.

Hace años, que el cofundador de Intel, Gordon Moore afirmó que: "la tecnología toma mayor velocidad en el futuro, ya que aproximadamente cada dos años se duplica el número de transistores en un microprocesador. La consecuencia de esta Ley es que los precios bajan, al tiempo que las prestaciones de los ordenadores aumentan".

Desde esta visión podemos inferir que la tecnología y herramientas de la información se duplican cada año. Por lo tanto, no tenemos capacidad suficiente de despedir y contratar constantemente profesionales para cubrir la brecha de la tecnología. 

En cambio, sí podemos reciclar a nuestros profesionales periódicamente mediante la formación interna o externa para facilitarles capacitación en las nuevas habilidades y competencias que necesitan.

Además, tenemos otros problemas que debemos tener en cuenta también. Uno de los principales, es que vivimos en un mundo globalizado, en el que las empresas deben adaptar sus estrategias rápidamente en respuesta no solo a la competencia, sino a las demandas del nuevo consumidor, por los cambios provocados por la digitalización y la industria 4.0. 

Esto ya es una evidencia clara por la crisis de la pandemia. En la cadena de suministro y sus operaciones logísticas, significa que la división entre la planificación y la ejecución de la estrategia hoy en día está obsoleta, por lo que debe ser revisada.

Las organizaciones deben adaptarse continuamente, es decir, tienen que aprender mientras implementan las nuevas tecnologías.

Afortunadamente, hoy en día y gracias a las nuevas herramientas de comunicación, la formación no solo debe estar en las aulas, sino también dentro de las empresas, buscando y encontrando nuevas formas para facilitar la formación mientras se realiza el trabajo. 

Esto nunca sucede por casualidad, lo cual nos impulsa a crear nuevos modelos de formación e invertir en el desarrollo de procesos y herramientas de información aplicables al aprendizaje de los profesionales en  “in situ”. 

Necesitamos tomar acciones sobre los retos y desafíos que nos esperan, tanto a los empleados como a las sus organizaciones.

También debemos crear entornos fiables para la toma de decisión, en los que los profesionales se sientan cómodos y seguros asumiendo los riesgos que conlleva la experimentación y la práctica al mismo tiempo. 

Para ello, debemos dar y recibir retroalimentación a tiempo mediante un “mentoring logístico” apropiado - aquel que plantea y responde preguntas y reconoce fallos.  

La formación logística interna y externa debe integrarse en todos los aspectos de la organización.

Otro tema de gran importancia que debemos tener en cuenta dentro del sector de la educación y la formación logística, es que la implementación de las sucesivas mejoras y la formación continua basadas en la evidencia de los resultados, no ha funcionado bien.

Debemos tratar a la formación como un proceso cada vez más importante dentro de la organización. 

En resumen, como responsables de formación debemos revisar periódicamente cómo mejorar de forma continua las habilidades y las competencias de nuestros profesionales logísticos más allá de la formación y el aprendizaje convencional. 

Debemos insistir en experimentar con nuevos métodos de formación y buscar enfoques que se basen en las mejores prácticas del mercado. Para ello tenemos que identificar y apoyarnos en aquellos líderes del sector que están conectados con las necesidades del mercado y con suficiente capacidad para implementar la innovación necesaria en la formación logística para afrontar el reto y los desafíos de la tecnología emergente.

Comenta y sigue a José Luis Galiana en Linkedin. El autor también es presidente de la Red de Ayuda Logística (RALOG)

Comenta y síguenos en Twitter: @GrupoT21