Al rescate de la marina mercante en México

En este preciso momento un barco de la compañía naviera World Direct Shipping surca las aguas del Golfo de México en dirección norte hacia Port Manatee, en Tampa Bay.

En su ruta mercante de los últimos días ha recalado en puertos mexicanos como Progreso, Coatzacoalcos, Tuxpan o Tampico donde embarcó diversas mercancías, principalmente jugos, frutas y vegetales, azúcar, sal, licores, bebidas, electrodomésticos, productos de higiene, madera o papel.

Estos productos se venderán en Estados Unidos, en algún estado de su costa este, incluso podrían llegar hasta Canadá, donde la demanda es amplia.

La naviera estadounidense se creó en 2014, bajo la necesidad de la compañía Dekalb Farmers Market, de la familia Blazer, en Atlanta, que en su intento por cruzar fruta mexicana por la vía terrestre encontraba muchos obstáculos, si no es que problemas.

Las rutas de navegación que ha desarrollado en estos años le han permitido crecer fuertemente e instalar oficinas en ambos países, dando empleo a casi 100 personas en México y 60 en Estados Unidos.

“Hemos logrado apoyar y ayudar a crear industrias por los servicios que damos directo, eso significa que compañías en México pueden fabricar su producto y mandarlo a Estados Unidos más barato que lo que es por carretera y es más confiable”, comentó Carlos Díaz, director general de la compañía naviera, en su participación en la tercera sesión del webinar Oportunidades para el Transporte Marítimo de Corta Distancia desde el Sur Sureste de México, convocado por el Fideicomiso para el Desarrollo Regional del Sur Sureste (Fidesur) y moderado por Grupo T21.

La naviera cuenta actualmente con tres barcos e instalaciones logísticas para el cuidado y manejo de la cadena de frío de los productos perecederos, características que le permiten tener un control de los costos y competir en el mercado de las carreteras marítimas, apoyando a pequeños, medianos o grandes generadores o administradores de carga.

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Uno de ellos es Transplace, operador logístico 3PL-4PL, que en los últimos años ha sumado a la oferta de espacios de transporte que coordina la opción marítima, más ahora que en el contexto actual se presenta un desbalance de equipo (cajas) para atender el corredor terrestre entre México y Estados Unidos, principalmente en los envíos sur a norte, motivado por los efectos en diversas industrias por la crisis sanitaria.

“Nosotros somos neutrales en cuanto a las modalidades, realmente lo que buscamos es dar a los embarcadores mexicanos diferentes soluciones no solamente de modos de transporte, sino también de puertos de salida”, afirmó Carlos Godínez, vicepresidente de ventas y mercadotecnia de Transplace, una compañía estadounidense en proceso de adquisición por parte de Uber Freight.

Aunque la oferta de transporte marítimo se ha construido paulatinamente, uno de los principales retos para fomentar estos viajes de corta distancia o de cabotaje en el país está en incorporar a más empresas a estos servicios.

Sin embargo, la empresa Grupo Inversor Veracruzano (Griver) ha puesto manos a la obra y está en la antesala de la apertura de un servicio planificado desde el inicio de la cadena productiva y hasta la venta final.

“Hemos evaluado la posibilidad de integrar una cadena logística marítima de corta distancia que involucre Centroamérica, sur de México y algunos puertos de México y de la costa Pacífico de Estados Unidos”, aseguró Édgar López, director general de Griver.

El empresario indicó que existe una amplia demanda de productos perecederos en el mercado estadounidense, principalmente de frutas exóticas. Ante esta oportunidad la compañía que dirige ha iniciado un proceso de “asociaciones colaborativas” con los distintos actores, uno de ellos son los productores de piña y mango del estado de Chiapas.

“Es un modelo esquemático de cadena de suministro verticalizada, donde tendremos el control de la producción agrícola y pecuaria, evidentemente integraremos en una segunda fase procesos de valor agregado; hoy prácticamente el 30 o 40% de la producción se pierde por precio o falta de mercado. Y tenemos el control de la comercialización en los polos de consumo, además de la articulación de los servicios marítimos y portuarios, integrando la cadena de servicio”, afirmó.

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Otro de los principales impulsores de las carreteras marítimas en México o transporte marítimo de corta distancia (TMCD) es Baja Ferries, grupo logístico naviero con 17 años en el mercado que pronto sumará un cuarto buque a su flota con el que prevé “zarpar” con un proyecto que involucraría carga del litoral del Pacífico latinoamericano.

“Hoy como Baja Ferries el nuevo buque que podríamos estar operando hacia el sur del continente puede ser de gran trascendencia para la economía”, dijo Bernardo Mercado, director comercial del grupo logístico naviero con operaciones principalmente en el mar de Cortés.

Para Armando Rodríguez, director general de la Cámara Mexicana de la Industria del Transporte Marítimo (Cameintram), la marina mercante mexicana está “petrolizada”, ya que el país, al estar basado en una economía que depende altamente del petróleo, el sector que dirige ha enfocado sus inversiones en este rubro.

“El 80% de la actividad petrolera se sustenta en el mar, lo que nos ha colocado en hacer una flota marítima moderna y competitiva para cumplir con las metas del país”, aseguró. Y dio algunos datos como el que el sector invirtió alrededor de 6,000 millones de dólares durante el sexenio pasado, a partir de las rondas petroleras, para la modernización de sus equipos.

La actual flota de 160 embarcaciones de bandera mexicana que atienden temas petroleros, sin contar con las plataformas, equivalen a un valor por 7,000 millones de dólares.

Pero este sector ha debido modificarse en cuanto a las políticas públicas que se han instalado en el país, tanto en materia internacional como local. Sin embargo, en esta última instancia hace falta una “regulación inteligente como factor de certidumbre y detonante de inversión”, de acuerdo con Rodríguez.

El representante de los armadores se refirió a que aún hay barreras que derribar como la corrupción, la inseguridad, la burocracia, el exceso de regulación, establecer una equidad en el pago de impuestos, así como tarifas competitivas, e incluso más bajas que fomenten el tema del cabotaje en el país.

En una rápida intervención durante el webinar, Marisa Abarca, directora ejecutiva de proyectos prioritarios de la Coordinación General de Puertos y Marina Mercante, de la Secretaría de Marina, aseguró que esta oficina se encuentra trabajando de manera particular para el fomento del cabotaje o TMCD en México.

“Estamos realizando una serie de trámites de movimientos en las API (Administraciones Portuarias Integrales) y en específico la adaptación a los programas maestros de desarrollo portuario de las API, la revisión de tarifas, por supuesto, el acuerdo con lineamientos aduaneros y el acuerdo con servicios de maniobras. Sabemos que el cabotaje necesita un apoyo y una facilitación especial y con eso estamos de acuerdo con todos y podrán dar cuenta los navieros que desde nuestra llegada hemos buscado el acercamiento y dar seguimientos a estos lineamientos que necesitamos desarrollar en cada uno de los puertos tanto del Golfo [de México] como del Pacífico”, aseguró.

Por su parte, Ana Laura López Bautista, titular de la Coordinación General de Puertos y Marina Mercante, reiteró el compromiso de la oficina que dirige de apoyar el crecimiento, el fomento, el desarrollo y el resurgimiento de la marina mercante en México. “Hemos presenciado el terrible cambio que ha sucedido en nuestro país en materia de transporte marítimo y tenemos esta enorme oportunidad de hacerlo resurgir, vamos a aprovecharla”, dijo.

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