Gobierno de la "4T" revive proyecto del tren México-Querétaro

El tren rápido México-Querétaro, un proyecto anunciado en el sexenio pasado, es una de las obras que retomará el actual Gobierno federal, cuya inversión sería de 51,300 millones de pesos.

De acuerdo con el anuncio del Acuerdo de Reactivación Económica para impulsar 32 proyectos de infraestructura del presidente Andrés Manuel López Obrador, será la Secretaría de Comunicaciones y Transportes quien a través de una concesión promueva esta obra que podría iniciar su análisis a partir de 2021.

En el 2014, el tren México-Querétaro, proyecto del gobierno del expresidente Enrique Peña Nieto, fue licitado y adjudicado al consorcio conformado por las empresas China Railway Construction Corporation, Prodemex, Grupo GIA, Constructora TEYA, China South Rolling Stock Corporation y GHP Infraestructura Mexicana, sin embargo, por irregularidades en la licitación, fue revocado.

En 2017, el consorcio solicitó la liquidación de los gastos no recuperables por un monto de 23,127,527 pesos.

En su momento, el presidente Andrés Manuel López Obrador opinó que Peña Nieto debía de renunciar a la presidencia para darle certeza a la licitación, pero en caso de no dimitir, tendría que destituir al entonces secretario de Comunicaciones y Transporte, Gerardo Ruiz Esparza.

La cancelación de la primera licitación del tren fue suspendida indefinidamente, debido a una investigación periodística en la que destacaba a Grupo Higa del empresario Juan Armando Hinojosa Cantú, como una de las más cercanas a dicho periodo presidencial.

En este primer proyecto, el tren tendría una inversión de 43,000 millones de pesos, correría de la Terminal Ferroviaria de Buenavista, en Ciudad de México, cruzaría diversos municipios de los estados de México e Hidalgo, hasta llegar a la estación terminal en la Avenida Bernardo Quintana, en la ciudad de Querétaro, y permitirá un ahorro de dos horas en viaje sencillo y, cuatro horas en viaje redondo.

El recorrido era de 210 kilómetros, a una velocidad de 300 kilómetros por hora, tendría un impacto en más de 25 millones de personas y permitirá la generación de 60,000 empleos en su etapa de construcción, con lo que detonará la economía de la región.

Así mismo, contemplaba el uso compartido de una vía doble hasta Huehuetoca, con el Tren Suburbano. El resto del trazado sería una nueva vía doble donde en algunos tramos iría paralela a las vías actuales de carga aprovechando de esta manera el derecho de vía actual.

El trayecto estaba dividido en 10 tramos con base en el mayor grado de aprovechamiento del derecho de vía de la línea Juárez-Morelos y con la selección de criterios de actuación para cada uno.

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