Evolución en el riel

El sector ferroviario es eje económico en México desde su inicio en 1873, cuando el entonces presidente Sebastián Lerdo de Tejada inauguró la primera línea, Ciudad de México-Veracruz, en un modelo mixto de transporte (carga y pasajeros). De capital inglés, dio inicio a la inversión extranjera en este sector.

En el extenso mandato de Porfirio Díaz el sector llegó a su auge, en 1908 se creó Ferrocarriles Nacionales de México (FNM) fusionando a los ferrocarriles Internacional, Interoceánico, Panamericano y el de Veracruz, con poco más del 50% de capital en poder del gobierno federal y el resto en capitales extranjeros.

En 1937 el sector quebró y el presidente Lázaro Cárdenas decretó la nacionalización de FNM; no obstante, en los años 80, FNM otra vez tuvo problemas económicos, con pasivos de 600 millones de dólares (mdd) que se financiaban en un 37% con ingresos de servicios; 28% con créditos; y 35% con subsidios de la federación, de acuerdo con la Asociación Mexicana de Ferrocarriles (AMF).

“El servicio era muy ineficiente, era lento y de poca calidad, lo que generaba que tuviera pocos usuarios y las tarifas para esos pocos eran altas; sin duda era improductivo con escasas inversiones en infraestructura, equipo y servicios auxiliares, así como falta de mantenimiento y atraso tecnológico, por lo que el gobierno federal tenía que aportar dinero”, indica Francisco Javier Vera Lima, presidente de V Modal.

A mitad de esa década, “36% de la carga en el riel era de instituciones públicas: Conasupo, Pemex, CFE, AHMSA, entre otras”, pero parte de esa demanda tomó la ruta del autotransporte, de acuerdo con el documento Renacimiento de los ferrocarriles mexicanos de carga.

Un factor incisivo fue que la infraestructura carretera en México tuvo un importante crecimiento entre 1960 y 1990, mientras la red ferroviaria se mantuvo e incluso con deficiencias por falta de mantenimiento, lo que hizo que el riel perdiera terreno frente a la carretera, “pasando del 28 a 17% entre 1985 y 1995, recuperando sólo un punto porcentual en 1996, reportando 18% de participación, mientras que en 2019 la participación en manejo de carga terrestre del ferrocarril finalizó en 26%”, de acuerdo con Ramón Ortiz, analista independiente del sector ferroviario.

Cambio de riel
Pese a las dificultades, fue hasta 1995, en el mandato de Ernesto Zedillo, que se retiró al Estado la exclusividad de explotar los ferrocarriles, se creó la Ley Reglamentaria de Servicio Ferroviario y el sector privado regresó al riel, enfocado en manejo de carga.

“Las concesiones generaron inversiones, modernización de equipo y alzas en el volumen de carga”, comenta Felipe Peña, presidente de la Comisión de Transporte de Concamin.

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