Entra en función nueva NOM-172 de la Semarnat

Desde el pasado 18 de febrero todos los gobiernos estatales y municipales en México deberán medir y reportar la cantidad de partículas PM10 y PM2.5 en el aire, así como de ozono, dióxido de azufre, dióxido de nitrógeno y monóxido de carbono con el propósito de informar de manera homologada a la población los índices contaminantes.

Esta es una nueva obligación que tendrán que cumplir estas autoridades y que se basa en la recientemente publicada NOM-172-SEMARNAT-2019, una Norma Oficial Mexicana emitida por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) que busca establecer lineamentos homologados a fin de desarrollar estrategias de prevención y contrarrestar enfermedades y muertes a causa de la mala calidad del aire

De acuerdo con el Institute for Health Metrics and Evaluation existe una amplia gama de efectos provocados por la exposición a contaminantes en el aire, tales como: asma, bronquitis, reducción de la capacidad pulmonar, enfermedades cardiacas, cardiovasculares, reproductivos y neurológicos, entre otros.

Actualmente mueren aproximadamente 48 mil personas por esta causa, de acuerdo al Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (INECC).

Los vehículos, por su parte, generan el 29% de las emisiones contaminantes en la Zona Metropolitana del Valle de México, siendo la principal fuente de contaminantes, le sigue la industria con 8%, los hogares con 2% y las emisiones de fuentes naturales (biogénicas) 60%, según datos del Sistema de Monitoreo Atmosférico de la Ciudad de México (SIMAT).

La mala calidad del aire también tiene impactos en el ámbito económico, el Banco Mundial estima que de no atenderse este fenómeno podría costar al país hasta el 6% del Producto Interno Bruto (PIB).

Por su parte, el INECC evaluó el impacto económico sobre la salud a nivel nacional y en las zonas metropolitanas del Valle de México (ZMVM), Guadalajara (ZMG) y Monterrey (AMM), buscando que se cumplieran los límites establecidos en la concentración de partículas finas (PM2.5).

Actualmente se han desarrollado instrumentos para revertir las tendencias de deterioro en las principales ciudades de México, como el Programa de Gestión para Mejorar la Calidad del Aire (ProAire) que se encuentra vigente en catorce zonas metropolitanas y ciudades: Hidalgo, Jalisco, Mexicali, Michoacán, Puebla, Salamanca-Celaya-Irapuato, Tlaxcala, Zona Metropolitana de León (ZML), Zona Metropolitana de Oaxaca (ZMO), Zona Metropolitana de Querétaro (ZMQ)-San Juan del Río, Zona Metropolitana de San Luis Potosí (ZMSLP)-Soledad de Graciano Sánchez, Zona Metropolitana de Tijuana (ZMT).

A su vez, se encuentra vigente la Estrategia Nacional de Calidad del Aire (ENCA) que busca coordinar acciones gubernamentales para controlar, mitigar y prevenir la emisión y concentración de contaminantes en la atmósfera con proyección al año 2030.

La Organización Mundial de la Salud ha realizado recomendaciones para que la contaminación del aire se reduzca en el país, como la sustitución de vehículos que funcionan con combustibles fósiles por energías alternativas y amigables con el medio ambiente; creación de políticas públicas de transporte público sostenible, así como promover formas de movilidad alternativas como la bicicleta o diseñar ciudades que privilegien al peatón en el espacio público y reduzcan los automóviles en circulación.

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