México, entre los países con más actos fraudulentos para las aerolíneas

Las aerolíneas a nivel mundial no solo han registrado el impacto por la crisis sanitaria, sino también por actos fraudulentos, mismos que aumentaron un 50% en los últimos meses, siendo México, Brasil, Colombia y Argentina los países que en Latinoamérica registran un mayor número de actos de este tipo.

Diego Becker, director regional de desarrollo de negocios para América Latina y el Caribe de Vesta, firma de soluciones de mejora de aprobación y prevención de fraude digital, dijo que este delito ha existido siempre y en distintas formas, aunque actualmente se tiene un grado de nivel de sofisticación, con organizaciones internacionales que se dedican a realizar estas acciones.

“Compran boletos de avión y los revenden en portales de diferentes países o bien los ofrecen en redes sociales a un costo más bajo, con los mismos patrones de venta que estos grupos organizados usan medios de pago robados para comprar. Normalmente comprar boletos de último momento es más riesgoso que si se hace con 90 días de anticipación”, dijo en entrevista con T21.

Detalló que junto con América Latina, las regiones de Asia-Pacífico y África también registran niveles altos de fraudes, en donde hay mucho movimiento entre países con la opción de bajo costo.

En Latinoamérica, las principales rutas donde se observa este fenómeno son Bogotá-Buenos Aires, Bogotá-Ciudad de México-Bogotá, por mencionar algunas con un nivel de riesgo alto, debido al nivel de demanda que existe en estas, además de que se buscan opciones de bajo costo.

De acuerdo con la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) las aerolíneas pagan aproximadamente 7,000 millones de dólares al año para cobrar el pago de sus ventas. La mayor parte de esta cantidad representa el costo de cobrar con tarjeta, en donde las ventas de tarjetas están expuestas al fraude, que se estima en cerca de 1,000 millones de dólares al año.

Con información de Vesta, las barreras para comprar un boleto de avión son “excepcionalmente bajas”, lo cual es una de las principales razones por las que los estafadores apuntan a esta industria, ya que la mayoría de las herramientas de detección de fraude automatizadas se basan en la identificación de discrepancias en puntos de datos estándar (como su dirección, dirección IP o número de teléfono), pero cuando se trata de adquirir un boleto, a menudo no existen puntos de datos estándar para referencia.

Explicó que no es es raro que los consumidores compren mientras viajan, por lo que es más difícil verificar con precisión su dirección IP. Además, los boletos generalmente se compran en línea y se imprimen en el hogar del cliente o se agregan a una billetera digital, lo que dificulta mucho las verificaciones.

Según la Administración Federal de Aviación, la Organización de Tráfico Aéreo (ATO por sus siglas en inglés) brinda servicio a más de 45,000 vuelos con 2.9 millones de pasajeros en un día cualquiera. El gran volumen de estas transacciones diarias es un desafío considerable cuando se lucha contra los fraudes en la industria de las aerolíneas.

“Hay ciertas tecnologías que permiten hacer más seguras las transacciones como la biométrica que juega un papel muy importante (...) implementar mejores prácticas. Lo que hacemos nosotros es trabajar con un modelo de inteligencia artificial que permita agregar información de múltiples fuentes de todas partes del mundo. Si hay un ataque de fraude electrónico en Pakistán, la herramienta aprende de los patrones y se puede implementar en un ataque en México, Argentina, Colombia o Estados Unidos”, dijo Diego Becker.

Las aerolíneas buscan soluciones basadas en modelos de aprendizaje automático y bases de datos de transacciones en constante expansión y mejora, con el objetivo de eliminar de manera efectiva el costo creciente del fraude, la revisión manual de transacciones y la corrección de contracargos.

De acuerdo con McKinsey & Company, en 2020 los ingresos de la industria aérea totalizaron en 328,000 millones de dólares, lo que representa solo 40% de los del año anterior, y se espera que el tráfico aéreo no volverá a los niveles de 2019 antes de 2024. No obstante, el avance de los programas de vacunación, las modalidades remotas de trabajo, el gradual retorno a las actividades productivas y los atractivos descuentos que ofrecen aerolíneas y operadores de viajes han comenzado a reactivar los viajes de placer.

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