Turbosina: el camino rumbo a la apertura

Tras 39 años de la exclusividad de Aeropuertos y Servicios Auxiliares (ASA), el almacenamiento, distribución y suministro de turbosina tendrá nuevos competidores posiblemente a partir de agosto próximo, luego de que a fin de este mes las tarifas de almacenamiento e Into plane podrían ser liberadas por la Comisión Reguladora de Energía (CRE) y la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), respectivamente, pero ¿cuáles son los retos rumbo a un nuevo esquema en el mercado?

La turbosina en México es de las más caras de la región, considerando que en mayo pasado este combustible alcanzó un precio promedio de 12.89 pesos por litro, un alza del 12.1% respecto de los 11.5 pesos por litro de un mes anterior y un incremento del 51.2% ante 2017 cuando el precio fue de 8.526 pesos por litro, de acuerdo con un análisis realizado por el Instituto Mexicano del Transporte.

Destaca que el precio de este combustible representa entre 20 y 30%, por lo que es fundamental los beneficios respecto a costos que puedan derivar de la apertura del sector, así, uno de los principales retos es el tema de la infraestructura.

En 2020 se prevé que los volúmenes mínimos de inventarios serán equivalentes a cinco días de venta, en 2022 de ocho a nueve días y en 2025 de 10 a 13 días; mientras que la demanda será de 82 miles de barriles diarios (mdb) en 2020, 85 mdb en 2022, y 91 mdb en 2025, según la Secretaría de Energía.

Por lo mismo, es necesario tener terminales de almacenamiento cercanas a los aeropuertos del país, de acuerdo con esta autoridad.

En esta labor son necesarias terminales en Monterrey para el noreste; Tijuana o Mexicali para el Noroeste; Manzanillo para el Occidente; Veracruz para el Golfo; y Progreso para el Sur. Esto pensando en que el próximo gobierno presidencial no cumpla con la construcción de nuevas refinerías y se mantengan las producciones actuales, de acuerdo con Luis Chavarría, Director de Operaciones de Hidromex Turbosina.

En cinco años se tendría que importar hasta el 75% de la turbosina que se consume en México que en enero-junio ascendió a 86.01 mbd, de acuerdo con datos de ASA, alcanzando un 65% de compra al exterior.

El otro reto es el transporte, ya que solamente existe un turbosinoducto que conecta a Azcapotzalco con el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM), fuera de eso el autotransporte y el ferrocarril deberán jugar un papel fundamental, considerando además el tema de inseguridad que padecen las carreteras mexicanas, comenta Gerardo Pinto, Director de Finanzas de Estafeta.

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Destaca que en un principio se podrá aprovechar la cercanía con Estados Unidos, importante productor de turbosina, y abastecer la zona norte de México por autotanque, pero ir acercándose al ferrocarril para que sea la opción a mediano plazo, junto con el transporte marítimo para llegar al centro y sur del país.

Es necesario segmentar el país por regiones, como se realiza a nivel internacional para así tener un aeropuerto dominante de alto consumo y aeropuertos aledaños de bajo consumo, que en conjunto signifiquen un negocio rentable. Sin embargo, debe considerarse que las aerolíneas tienen rutas en todo el país por lo que los comercializadores deberán tener presencia a nivel nacional, de acuerdo con los especialistas.

Sin embargo, aunque ASA oficialmente no comercializará, podrá suministrar a los aeropuertos pequeños en caso de que ningún comercializador se interese.

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